Quería volver al tema de la radiación, pero lo dejo para otro post. Hoy, en esta brillante y fresca mañana, un comentario general sobre las actitudes ante las crisis en una zona lejana.
Ayer oí que gente de mi empresa en Francia no quiere ir a Corea a una reunión prevista en abril. ¿Corea? Seúl está a más de mil kilómetros de Fukushima, en dirección opuesta a los vientos dominantes.
Pero claro, visto desde Europa, en el mapamundi Corea está pegadito a Japón, y todo el mundo sabe que Japón es altamente radiactivo porque se han encontrado muestras muy altas cerca de la central de Fukushima. Y yo no me arriesgo porque no y basta, dirán muchos.
Es fácil mofarse de esa actitud, pero se observa muy frecuentemente. Recuerdo cuando la guerra del Golfo (la primera) los japoneses me preguntaban si temía por mi familia en España. Yo respondía usando un poco de sarcasmo, preguntando si ellos habían tenido miedo en Japón durante la guerra de Vietnam. El sarcasmo no funciona muy bien en Japón, uno se da cuenta en seguida al ver las caras de incomprensión, así que tenía que explicar que el Golfo Pérsico está a 5 horas de avión de la Península Ibérica, más o menos como Vietnam de Japón. Pero no se quedaban del todo convencidos. Pasaba algo "por aquella zona" y cuanto más lejos estuviera uno, mejor, y cualquiera que se aventurara por allí era un imprudente. No bromeo, hubo japoneses que anularon viajes a Europa. No sabían si por el camino Sadam iba a derribar su avión con un misil (los aviones llegan a Europa desde el norte en la ruta Japón-Europa, pero nunca se sabe)
Recuerdo también hace unos años cuando hubo disturbios en varios suburbios de París. Nuestros colegas americanos no querían ir a Francia, inclusos semanas después. Cualquier precaución es poca cuando algo pasa lejos de casa.
Es cierto que el riesgo estadístico, por bajo que sea, no calma el miedo al riesgo individual. Para un individuo lo que cuenta es el sí o no, no si tiene un equis por ciento más o menos de probabilidad de que le pase algo. Cuando ese riesgo estadístico está más o menos probado en el tiempo ("parece que no se muere casi nadie de esto") entonces la gente empieza a confiarse. Por eso nos montamos en coche o en avión. Si el tiempo entre riesgos es muy largo (relativamente a la vida de una persona) entonces hay una apariencia de riesgo estadístico bajo a pesar de que sea mucho más alto que otro que nos parece no asumible. Por eso, por ejemplo, vivimos en casas construidas en los lechos de los ríos.
Luego está el control que uno pueda tener sobre el riesgo. Por eso hay mas miedo a ir en avión, estadísticamente más seguro, que en coche. En coche, nos decimos: si conduzco con prudencia, mi riesgo es más bajo. En avión no conocemos al piloto y además sabemos que si pasa algo, se acabó.
Un último aspecto está en la necesidad que tenemos de corroborar nuestras impresiones y decisiones con los demás. Ser el único que decide aceptar un riesgo es muy difícil. Nadie quiere equivocarse solo. Esto lo estamos viendo en Tokio estos días. Creo que poco a poco se llegará a la masa crítica de una mayoría de gente que ha decidido que estar en Tokio es un riesgo asumible, y los que están fuera pasarán de ser considerados prudentes a ser considerados un poco histéricos.. Esto, claro, hasta que pase algo que cree un nuevo pánico.
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